Muselinas:¿Qué tipos hay? ¿De qué están hechas? ¿Cómo utilizarlas?

Cuando se acerca el verano muchas personas nos preguntan por las muselinas. ¿Qué tipos hay? ¿De qué están hechas? ¿Cómo utilizarlas? Por eso he pensado que sería interesante hablaros un poco de esta prenda.

Pero empecemos por el principio. La muselina debe su nombre a su lugar de origen: la ciudad de Mosul, en Irak. Sin embargo, la mayoría de las muselinas que encuentras en tiendas provienen de India o Bangladesh. Hoy en día, el nombre “muselina” es muy común, pero hace muchos años se utilizaba la palabra “gasas”.  

Las muselinas son unos pañuelos de tela grandes, suaves, ligeros y transpirables. Son prendas muy prácticas y yo diría que casi imprescindibles para el cuidado del bebé. Las hay de muchos tamaños desde 70 cm a 120 cm y tienen mil usos. La mayoría de las muselinas están confeccionadas en algodón o en bambú. Las muselinas de algodón resultan algo más ligeras y consistentes al tacto y en principio dan algo más de calor. En cambio, las muselinas de bambú cuentan con un tejido con propiedades termo-reguladoras que hacen que resulten más frescas en verano. En Migiraluna encontrarás muselinas con los 2 tejidos.

Siempre os comento los beneficios de las prendas confeccionadas con algodón orgánico, pues reducen el impacto medioambiental y son respetuosos con nuestra piel, pero en este caso, como la prenda se usa sobre todo con los recién-nacidos (que tienen una piel muy fina y sensible), es todavía más importante conocer las diferencias con el algodón convencional.

Para que tengáis una idea, el cultivo del algodón convencional utiliza más del 10% de los pesticidas y más del 25% de los insecticidas que se consumen en el mundo. Estos productos químicos no se eliminan del tejido final (ni tampoco del entorno) por lo que las muselinas de algodón convencional pueden producir irritaciones en las pieles más sensibles. En cambio, el algodón orgánico no lleva ningún fertilizante químico o pesticidas sintéticos, por lo que las muselinas hechas de este algodón reducen la probabilidad de irritaciones. Estas muselinas son más transpirables, mantienen mejor el calor y el frío, y al estar hechas de un producto completamente natural son muy suaves y cómodas.

Las muselinas son prendas muy versátiles que se pueden utilizar no solo con los más bebes pero también con los peques. Aquí os dejo algunos de sus usos más habituales, algunos quizás os sorprendan:

  1. Para arrullar al bebe y darle seguridad
  2. Para limpiar las babitas o la leche
  3. Para abrigarlo del frío o protegerlo del calor
  4. Como doudou de apego (el bebé se acostumbra a su tacto y olor familiar y esto le ayuda a conciliar el sueño)
  5. Como toalla
  6. Para las mamás cuando dan el pecho y necesitan un poco de intimidad
  7. Como disfraz o capa de superhéroe para los hijos mayores
  8. Como parasol, para cubrir el carrito o la ventana del coche

Yo tengo dos hijos de 6 y 10 años y todavía las están usando, ahora en el coche como parasoles, pero también pasaron por la fase de los disfraces.

Como veis, las muselinas son una prenda a la que puedes sacarla mucho partido. En Migiraluna tenemos varios modelos tanto de algodón como de Bambú, para que las puedas ver y tocar . Estaremos encantados de mostrártelas.

Espero que os haya ayudado a clarificar alguna duda que tuvierais a cerca de esta maravillosa prenda

Dia de La Tierra

Sostenibilidad en el Día de la Tierra

Desde hace unos años se escucha cada vez mas la palabra Sostenibilidad, pero me da la impresión que es una palabra que todavía no se entiende completamente. Por eso en el Día Internacional de la Tierra me gustaría hablar un poquito mas de lo que es la sostenibilidad y de su importancia.

El principio básico de la sostenibilidad (y del desarrollo sostenible) es que no se pueden agotar los recursos disponibles de forma indiscriminada, puesto que no son ilimitados.

Se entiende por Sostenibilidad el desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. La Sostenibilidad se tiene que alcanzar en el medio ambiente, pero también en la economía y en el aspecto social. Los 3 tienen que estar en equilibrio.

En un estudio realizado por la consultora Kantar se concluye que 1 de cada 2 consumidores quiere ser mas sostenible, pero sus prioridades o necesidades se ponen por delante. Por ejemplo, el 82% de los consumidores declara que cuando compra su prioridad es ahorrar dinero (no comprar productos sostenibles). A esto se añaden otras barreras como la desinformación: el 70% afirma no tener suficiente información sobre cómo de éticos y sostenibles son los productos.

Es también importante resaltar que la importancia concedida a los temas de sostenibilidad varía mucho según el país. En España la preocupación principal es la pobreza y hambre, mientras que en los Paises Bajos la preocupación principal es la contaminación por plástico oceánico y microplásticos. Aquí os dejo una tabla con esas diferencias por países que a mi parece muy interesante.

El mayor peligro para nuestro futuro es la apatía

Jane Goodall

Hay una famosa frase de la naturalista y primatóloga Jane Goodall que dice “el mayor peligro para nuestro futuro es la apatía”.  Mucha gente cree que la movilidad ciudadana a nivel personal es inútil, pero en realidad son las acciones personales las que marcan la diferencia. Indudablemente los gobiernos, de una manera coordinada, pueden conseguir un impacto mayor en la sosteniblidad, pero todos nosotros podemos crear un cambio positivo importante, haciendo pequeños ajustes a nuestro día a día o incluso cambiando nuestra forma de vivir. 

Os dejo aquí algunas de las 26 ideas que propone National Geographic para conseguir un futuro mejor:

  1. Come más plantas: reducir el consumo de carne y productos lácteos es una de las formas más eficaces de limitar nuestra huella ecológica, además de sus posibles beneficios para la salud;
  2. Haz picnics sin plástico: solo se recicla en torno al 9 % de los residuos plásticos y el resto acaba en los vertederos, los ríos o el mar;
  3. Compra moda verde: la industria textil es la segunda más contaminante después de la industria petrolera, alimentada por la «moda rápida”. Opta por prendas producidas de forma ética y de calidad, fabricadas con materiales de bajo impacto. Cuando es posible, elige algodón orgánico certificado.

No nos dejemos llevar por la apatía y sigamos cuidando de nuestro plantea.

¡Feliz día de la Tierra!

Tres razones para elegir algodón orgánico

En general, sabemos que el algodón orgánico es mejor para nuestra piel, la de nuestros peques y para el medio ambiente, pero quizás no sepamos por qué el algodón orgánico tiene estos beneficios y en que se diferencia del algodón convencional. En este post te explico brevemente tres importantes razones por las que deberías elegir prendas de algodón orgánico.

1. Evitas la exposición de tu piel a las sustancias tóxicas

El algodón orgánico es cultivado en tierras certificadas libres de todo tipo de fertilizantes artificiales, pesticidas e insecticidas. Esto no solo asegura que estas substancias tóxicas no entran en contacto con tu piel en el momento de vestir las prendas, también explica por qué las prendas hechas 100% de algodón orgánico son más suaves y permiten una mayor ventilación y respiración de la piel.

El uso de ropa de algodón orgánico es altamente recomendado en los bebés y en los niños, ya que su delicada piel requiere un cuidado más especial, tejidos extra-suaves e hipoalergénicos.

2. Proteges el medio ambiente, para ofrecer un mundo más saludable a las próximas generaciones

Muchos estudios indican que ciertos plaguicidas – usados por ejemplo en la producción del algodón convencional – pueden persistir en el medio ambiente durante décadas y representan una amenaza para todo el sistema ecológico (del que también depende la producción de alimentos). Su uso excesivo contamina las napas de agua y el suelo, causando pérdida de biodiversidad, destruyendo a los enemigos naturales de las plagas y reduciendo el valor nutricional de los alimentos.

Además, el algodón convencional suele combinarse con fibras sintéticas que se liberan durante el lavado, llegando a ríos y mares, poniendo en peligro especies marinas.

3. Mejoras la salud y las condiciones de trabajo de los agricultores algodoneros

El cultivo de algodón convencional, a diferencia del orgánico, usa cerca del 25% de los insecticidas fabricados en el mundo y más del 10% de los pesticidas (ocupando solo el 3% de las tierras cultivadas). Estos productos dañan la salud de las personas que entran en contacto con los mismos durante la producción. Según un informe de la ONU, los trabajadores que están a diario en contacto con los plaguicidas cogen el riesgo de padecer cáncer, enfermedades como Alzheimer y Párkinson y otras alteraciones hormonales, trastornos del desarrollo y esterilidad.

Aunque existan más razones para elegir algodón orgánico, estas tres deberían ya ser suficientes para que poco a poco cambiemos nuestros hábitos de compra.

Las puertas que abrimos y cerramos cada día deciden la vida que viviremos

– Flora Whittemore

¡MiGiraluna os desea un feliz verano!