5 Años

Hoy celebramos los 5 años de MIGIRALUNA pero este año la tarta de cumpleaños tiene un sabor agridulce porque, como sabéis, hemos decidido cerrar el proyecto de la venta de ropa de algodón orgánico y juguetes de madera. La razón es simple, pero no por ello menos dura de aceptar: a pesar de ofrecer productos diferentes y de calidad, no hemos logrado el volumen de clientes necesario para asegurarnos un sueldo digno y poder seguir invirtiendo.

Los motivos los podéis imaginar: el ritmo acelerado que todos llevamos se ha reflejado en nuestros hábitos de consumo. Esto se traduce en un aumento de las compras por internet y en grandes almacenes. La pregunta es, ¿cómo luchar contra estos gigantes? 

Tras hacer balance de estos cinco años, no nos arrepentimos de haberlo intentado; al contrario, ha sido una experiencia muy enriquecedora en muchos sentidos. Hemos tenido la oportunidad de conocer empresas muy comprometidas con el medio ambiente y de ser partícipes de la alegría de jóvenes parejas embarazadas, de abuelas y abuelos primerizos, y de otras celebraciones especiales. ¡Qué momentos tan bonitos hemos vivido!

También nos sentimos orgullosos de haber ofrecido un producto diferente, respetuoso con el medio ambiente, divertido y de calidad. Aunque encontrar y seleccionar cada pieza nos costó incontables noches sin dormir, fue un trabajo hecho con pasión, y «sarna con gusto no pica».

Sin embargo, el cierre de este proyecto también es para nosotros una señal del difícil futuro que le espera al comercio local si no cambian los hábitos de consumo. Ya lo estamos empezando a ver: locales vacíos o convertidos en trasteros, y el comercio limitado a grandes marcas, franquicias y macrotiendas. Si esta tendencia continúa, las ciudades perderán su diversidad y singularidad, convirtiéndose en meras réplicas unas de otras.

¿Es este el futuro que deseamos para nuestra ciudad, para nuestro barrio? Dejaríamos atrás el trato humano y cercano y un servicio profesional que nos hace sentir únicos.

En MIGIRALUNA, no nos damos por vencidos. Nos apasiona soñar, crear y revitalizar nuestro barrio. Por eso, si bien MIGIRALUNA cerrará sus puertas a finales de septiembre, reabriremos en el mismo espacio unos meses más tarde con una nueva iniciativa que, esperamos, os guste y queráis participar.  Os mantendremos informados durante los próximos meses. 🙂 

Ahora nos toca liquidar nuestros stocks para eso nos encantaría contar con vuestra ayuda. Venid a vernos y aprovechad los grandes descuentos que tenemos en todos los productos. También podéis hacerlo a través de nuestra página web.

Muchas gracias 

Sonia

Muselinas:¿Qué tipos hay? ¿De qué están hechas? ¿Cómo utilizarlas?

Cuando se acerca el verano muchas personas nos preguntan por las muselinas. ¿Qué tipos hay? ¿De qué están hechas? ¿Cómo utilizarlas? Por eso he pensado que sería interesante hablaros un poco de esta prenda.

Pero empecemos por el principio. La muselina debe su nombre a su lugar de origen: la ciudad de Mosul, en Irak. Sin embargo, la mayoría de las muselinas que encuentras en tiendas provienen de India o Bangladesh. Hoy en día, el nombre “muselina” es muy común, pero hace muchos años se utilizaba la palabra “gasas”.  

Las muselinas son unos pañuelos de tela grandes, suaves, ligeros y transpirables. Son prendas muy prácticas y yo diría que casi imprescindibles para el cuidado del bebé. Las hay de muchos tamaños desde 70 cm a 120 cm y tienen mil usos. La mayoría de las muselinas están confeccionadas en algodón o en bambú. Las muselinas de algodón resultan algo más ligeras y consistentes al tacto y en principio dan algo más de calor. En cambio, las muselinas de bambú cuentan con un tejido con propiedades termo-reguladoras que hacen que resulten más frescas en verano. En Migiraluna encontrarás muselinas con los 2 tejidos.

Siempre os comento los beneficios de las prendas confeccionadas con algodón orgánico, pues reducen el impacto medioambiental y son respetuosos con nuestra piel, pero en este caso, como la prenda se usa sobre todo con los recién-nacidos (que tienen una piel muy fina y sensible), es todavía más importante conocer las diferencias con el algodón convencional.

Para que tengáis una idea, el cultivo del algodón convencional utiliza más del 10% de los pesticidas y más del 25% de los insecticidas que se consumen en el mundo. Estos productos químicos no se eliminan del tejido final (ni tampoco del entorno) por lo que las muselinas de algodón convencional pueden producir irritaciones en las pieles más sensibles. En cambio, el algodón orgánico no lleva ningún fertilizante químico o pesticidas sintéticos, por lo que las muselinas hechas de este algodón reducen la probabilidad de irritaciones. Estas muselinas son más transpirables, mantienen mejor el calor y el frío, y al estar hechas de un producto completamente natural son muy suaves y cómodas.

Las muselinas son prendas muy versátiles que se pueden utilizar no solo con los más bebes pero también con los peques. Aquí os dejo algunos de sus usos más habituales, algunos quizás os sorprendan:

  1. Para arrullar al bebe y darle seguridad
  2. Para limpiar las babitas o la leche
  3. Para abrigarlo del frío o protegerlo del calor
  4. Como doudou de apego (el bebé se acostumbra a su tacto y olor familiar y esto le ayuda a conciliar el sueño)
  5. Como toalla
  6. Para las mamás cuando dan el pecho y necesitan un poco de intimidad
  7. Como disfraz o capa de superhéroe para los hijos mayores
  8. Como parasol, para cubrir el carrito o la ventana del coche

Yo tengo dos hijos de 6 y 10 años y todavía las están usando, ahora en el coche como parasoles, pero también pasaron por la fase de los disfraces.

Como veis, las muselinas son una prenda a la que puedes sacarla mucho partido. En Migiraluna tenemos varios modelos tanto de algodón como de Bambú, para que las puedas ver y tocar . Estaremos encantados de mostrártelas.

Espero que os haya ayudado a clarificar alguna duda que tuvierais a cerca de esta maravillosa prenda

¡Ropa para que te quiero!

Por estas fechas todos empezamos a hacer el cambio de armario. Llega el calor y las medias y los abrigos dan paso a prendas mas ligeras, pero con ello llegan también un sinfín de preguntas y remordimientos. ¿Como puedo tener tanta ropa de verano? ¿No me acuerdo de comprar esta camiseta… ¿Y esta otra? ¡Pero si tiene un montón de bolas y solo me la he puesto una vez!

Y nos prometemos a nosotros mismos que este verano será diferente y que vamos a comprar menos… Esta es una escena que se repite millones de veces, pero, a pesar de nuestras promesas, la realidad es que la venta de ropa sigue disparándose.

Estudios recientes, revelan que, de media, cada persona compra un 60% más de artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo. Este dato es importante si lo unimos a otro estudio que se hizo en Reino Unido con 2000 jóvenes para conocer cuántas veces se ponían sus ropas antes de tirarlas o guardarlas. ¡El numero mágico fue… siete! Sí, parece increíble, pero ese fue el resultado: las ropas se usaban solo siete veces antes de ser olvidadas en algún armario. Hemos pasado del consumo de ropa al sobreconsumo; ya no valoramos nuestra ropa, sino que compramos y tiramos. 

Aunque nos cueste reconocerlo somos víctimas de un sistema económico que necesita ciudadanos adictos al consumo. Este sistema se ha esforzado en crear y mantener una dependencia que tiene graves consecuencias para nuestra salud mental y física, y para la del medio ambiente. Para que os hagáis una mejor idea del consumismo en el que estamos inmersos, de acuerdo con la organización Greenpeace, si continuamos con el ritmo de consumo actual de los recursos naturales, ¡en 2050 necesitaremos cerca de tres planetas Tierra!

Por ello os invito a que este verano, cuando abráis vuestro armario de ropa, os preguntéis cómo podéis ayudar a revertir esta situación que ya es insostenible. Todas nuestras decisiones – o no decisiones – de compra pueden conseguir que el futuro sea mejor.

Y si pensáis que sois demasiado pequeños para marcar la diferencia, intentad dormir con un mosquito en la habitación. 😊